Has hecho el trabajo, has dejado la instalación perfecta… y el cliente no te paga. "Te hago una transferencia esta semana." Pasan dos semanas. Tres. Un mes. Nada. Le llamas y no contesta. Le escribes y te clava el visto.
Los impagos son la pesadilla del fontanero autónomo. No solo pierdes el dinero del trabajo — pierdes las horas que podrías haber dedicado a otro cliente que sí paga. Y lo peor: te da rabia, te desmotiva y te quita las ganas de presupuestar al siguiente.
La buena noticia es que el 90% de los impagos son prevenibles. Estas 7 estrategias protegen tu trabajo antes, durante y después de cada servicio.
1. Cobra un anticipo antes de empezar el trabajo
Para reformas, instalaciones o cualquier trabajo que supere los 300-400 €, pide un anticipo del 30-50% antes de empezar. Es una práctica habitual y profesional que:
- Filtra a clientes sin intención real de pagar
- Cubre los materiales que adelantas de tu bolsillo
- Compromete al cliente con el trabajo
Inclúyelo como condición en tu presupuesto de fontanería: "Anticipo del 40% a la aceptación del presupuesto, resto a la finalización del trabajo."
2. Usa albaranes de trabajo con firma del cliente
Un albarán es la prueba documental de que has realizado el trabajo y el cliente lo ha recibido conforme. Sin albarán firmado, en caso de impago es tu palabra contra la suya.
El albarán debe incluir:
- Fecha y lugar del trabajo
- Descripción detallada del servicio realizado
- Materiales utilizados
- Horas de trabajo
- Firma del cliente (puede ser digital, en tu tablet o móvil)
FontaGest genera albaranes con firma digital. El cliente firma en tu tablet o móvil, y tú tienes el documento guardado en la nube como prueba. Si no paga, tienes respaldo legal.
Ver albaranes con firma digital →3. Factura inmediatamente al terminar
Cuanto más tardes en facturar, menos probable es que cobres. La psicología es simple: cuando el trabajo está recién hecho, el cliente ve el valor. Dos semanas después ya no se acuerda de la urgencia del desatasco de las 11 de la noche.
Factura el mismo día que terminas. Con un software de facturación en el móvil, puedes emitir la factura desde la furgoneta antes de arrancar. Con FontaGest, puedes convertir el presupuesto aceptado en factura con un clic.
4. Ofrece múltiples formas de pago
No pongas excusas al cobro. Cuantas más facilidades des, menos motivos tiene el cliente para retrasar el pago:
- Efectivo: para trabajos pequeños, sigue siendo el método más rápido
- Bizum: inmediato, sin comisiones, y lo tiene todo el mundo
- Transferencia bancaria: incluye tu IBAN en la factura
- Tarjeta: si tienes TPV móvil (datáfono), cobras en el acto
Incluir el IBAN y un concepto de referencia (número de factura) directamente en la factura elimina la excusa de "no sé a qué cuenta tengo que pagar".
5. Establece condiciones de pago claras desde el presupuesto
Las condiciones de pago no se negocian después del trabajo — se acuerdan antes. En tu presupuesto debe figurar:
- Plazo de pago: "Pago al contado a la finalización del trabajo" o "Pago a 15 días desde la emisión de la factura"
- Anticipo: porcentaje y momento del pago
- Recargos por demora: "Interés de demora del 1,5% mensual para pagos fuera de plazo" (legal según la Ley de Morosidad)
- Forma de pago aceptada: para evitar malentendidos
Un presupuesto con condiciones claras tiene peso legal si el cliente lo acepta (por escrito, email o WhatsApp con confirmación).
6. Haz seguimiento activo de cobros pendientes
No seas tímido con los recordatorios. Un impago no cobrado en 30 días tiene un 90% de posibilidades de resolverse. A los 90 días, cae al 50%. A los 6 meses, menos del 20%.
Sistema de seguimiento recomendado:
- Día 1: Envía la factura por email y WhatsApp
- Día 7: Recordatorio amable: "Hola, te envié la factura F-XXX el pasado lunes. ¿Has podido gestionarla?"
- Día 15: Segundo recordatorio más directo: "Queda pendiente la factura F-XXX por importe de XXX €. ¿Hay algún problema?"
- Día 30: Comunicación formal por escrito (email con acuse de recibo o burofax) indicando que se aplicarán intereses de demora
Con el CRM de FontaGest puedes ver de un vistazo qué facturas están pendientes de cobro y cuántos días llevan sin pagarse.
7. Para grandes trabajos, usa un contrato por escrito
En reformas, instalaciones completas o trabajos que superen los 1.000-1.500 €, un contrato de obra sencillo te protege legalmente. No hace falta que sea un documento de 20 páginas — con un folio que incluya:
- Descripción del trabajo a realizar
- Precio total (puede referenciar el presupuesto)
- Calendario de pagos (anticipo + hitos + final)
- Plazo de ejecución estimado
- Firma de ambas partes
Con un contrato firmado, en caso de impago tienes base legal sólida para reclamar mediante un proceso monitorio (rápido y gratuito para importes menores de 2.000 €).
¿Qué hacer si un cliente no paga?
Si a pesar de todo te encuentras con un impago:
- Envía un requerimiento formal de pago por burofax (coste ~25 €). Esto tiene peso legal.
- Reclama mediante un proceso monitorio: para deudas inferiores a 250.000 € no necesitas abogado ni procurador. Se tramita en el juzgado con un formulario. Si el deudor no se opone en 20 días, se ejecuta el cobro.
- Incluye al moroso en un fichero de morosidad (como ASNEF), previo aviso legal. Esto suele motivar el pago rápido.
Conclusión
Prevenir impagos es más fácil (y más barato) que cobrarlos después. Las claves: anticipo en trabajos grandes, albaranes firmados, facturación inmediata y condiciones de pago claras desde el presupuesto. Un buen software de gestión para fontaneros como FontaGest te ayuda a controlar todo el flujo — del presupuesto al cobro — para que ningún trabajo se quede sin pagar.